Hay vampiros que muerden y vampiros que infectan. El Conde Orlok de Robert Eggers pertenece a la segunda estirpe: una presencia que se filtra como peste, como una pesadilla que ya estaba dentro de ti antes de que abrieras los ojos. Con Nosferatu (2024), Eggers no rueda otra película de monstruos al uso, sino que regresa al pozo del que brotó todo el cine de terror: la sombra muda que F. W. Murnau proyectó en 1922.
Una vieja maldición, contada de nuevo
Estrenada en Estados Unidos el 25 de diciembre de 2024, Nosferatu sitúa su historia en la Alemania de 1838. Ellen Hutter (Lily-Rose Depp) arrastra desde niña una conexión psíquica con una entidad ancestral. Cuando su esposo, el agente inmobiliario Thomas Hutter (Nicholas Hoult), viaja a los Cárpatos para cerrar la venta de una propiedad al misterioso Conde Orlok (Bill Skarsgård), desata sin saberlo una plaga de sombra que cruzará el mar hasta su ciudad. El reparto se completa con Willem Dafoe como el profesor Albin Eberhart von Franz, una suerte de cazador ocultista.
De Murnau a Herzog: un siglo de sombras
El Nosferatu original de 1922, dirigido por F. W. Murnau, fue un plagio no autorizado de Drácula de Bram Stoker; la viuda del escritor demandó al estudio y un tribunal ordenó destruir todas las copias. Que la película sobreviviera es casi un milagro, y su Conde Orlok, encarnado por Max Schreck, se convirtió en la imagen fundacional del vampiro cinematográfico. En 1979, Werner Herzog firmó su propio homenaje, Nosferatu, fantasma de la noche, con un hipnótico Klaus Kinski e Isabelle Adjani. Eggers se inscribe en esa misma genealogía reverente, pero la pasa por su obsesión maniática con la autenticidad histórica.
El Orlok de Skarsgård y la fotografía de Jarin Blaschke
El gran golpe de efecto es el propio monstruo. Bill Skarsgård desaparece por completo bajo capas de prostéticos que requerían hasta seis horas de aplicación diaria. El actor adelgazó de forma notable y, negándose a que su voz fuera modulada digitalmente, trabajó para bajar su registro vocal. Este Orlok no es el galán seductor que la cultura pop normalizó: es un cadáver bigotudo, hinchado y pútrido. El otro gran protagonista invisible es la imagen: el director de fotografía Jarin Blaschke construye un mundo de claroscuros donde la oscuridad parece tener textura.
Taquilla, crítica y reconocimiento
Con un presupuesto de unos 50 millones de dólares, Nosferatu recaudó alrededor de 182 millones en todo el mundo, convirtiéndose en la película más taquillera del director. La crítica la recibió con entusiasmo: ostenta un sólido 85% en Rotten Tomatoes. En premios, la cinta consiguió cuatro nominaciones a los Óscar:
- Mejor Fotografía (Jarin Blaschke)
- Mejor Diseño de Vestuario (Linda Muir)
- Mejor Diseño de Producción (Craig Lathrop)
- Mejor Maquillaje y Peluquería
Dónde ver Nosferatu (2024) en 2026
Si quieres caer bajo el hechizo de Orlok desde casa, en 2026 la película está disponible en streaming en Peacock, que ofrece tanto el montaje de cine como una versión extendida con metraje adicional. Para quienes no tengan suscripción, Nosferatu también puede comprarse o alquilarse en formato digital, además de existir en DVD, Blu-ray y 4K Ultra HD. Conviene recordar que los catálogos cambian según el país, así que vale la pena confirmar la disponibilidad en tu región. Eggers ha resucitado al vampiro más antiguo del cine y, un siglo después, su sombra sigue pesando sobre la pared.
Imagen: Sean Glass, CC BY 2.0, vía Wikimedia Commons
Fuentes: en.wikipedia.org · en.wikipedia.org · peacocktv.com











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