El cine español nos ha acostumbrado a explorar las profundidades del alma humana, y la ópera prima de la multifacética Aina Clotet, titulada Viva, no es la excepción. Presentada con éxito y debate en el prestigioso Festival de Cannes, esta cinta se atreve a sumergirnos en la vida de una mujer que, tras enfrentar una enfermedad, navega un laberinto de decisiones impulsivas y relaciones tóxicas, desafiando la empatía del espectador.
El Retrato de Nora: Un Viaje a la Oscuridad Personal
Desde los primeros minutos, Viva nos introduce a Nora, una protagonista que, lejos de ser un arquetipo heroico, se presenta como un torbellino de contradicciones y egoísmo. La película evita el camino fácil de la victimización para sumergirnos en la psique de una mujer que, tras enfrentar una enfermedad, parece sabotear cada aspecto de su vida.
Este enfoque audaz busca explorar las secuelas psicológicas y emocionales que una enfermedad grave puede dejar, transformando la percepción de la vida y la muerte en una espiral de hedonismo y autodestrucción. La actuación de Aina Clotet en el papel principal es, sin duda, uno de los pilares que sostiene esta compleja narrativa, demostrando su versatilidad.
El guion, coescrito por Clotet, se niega a ofrecer respuestas sencillas o justificaciones claras para las acciones de Nora. Opta por una exposición cruda de sus deslices: infidelidades sin aparente remordimiento, evasión de responsabilidades y una constante búsqueda de validación que roza lo patológico.
Esta decisión narrativa es un arma de doble filo. Si bien busca la autenticidad de un personaje imperfecto, también corre el riesgo de alienar al público que espera una conexión emocional. El desafío aquí radica en que el espectador debe procesar las decisiones de Nora sin el beneficio de un trasfondo que explique completamente su comportamiento destructivo.
Cannes y el Debate sobre Personajes Ambiguos
La selección de Viva para el Festival de Cannes, un escaparate de cine de autor y propuestas arriesgadas, subraya la intención de la película de provocar y generar discusión. Clotet, quien ha forjado una sólida carrera como actriz en producciones como Los niños salvajes (2012) y la serie El cuerpo en llamas (2023), da un salto significativo a la dirección.
Su visión se alinea con una tendencia creciente en el cine contemporáneo de presentar personajes femeninos que rompen con los moldes tradicionales, mostrando facetas menos idealizadas y más humanas. Sin embargo, el punto de contención de Viva radica en si logra equilibrar esta ambigüedad con una narrativa que permita al público involucrarse.
El festival de cine francés ha premiado en el pasado a cineastas que se atreven a desafiar las convenciones, desde las exploraciones de la psique femenina en Pedro Almodóvar hasta los dramas sociales de Icíar Bollaín. La propuesta de Clotet se inscribe en esta tradición, buscando una reflexión sobre la libertad individual y sus consecuencias.
La película invita a cuestionar si la experiencia del sufrimiento justifica la irresponsabilidad o si la complejidad de la vida adulta exige una constante rendición de cuentas, incluso con traumas profundos. Este dilema moral es el corazón de la cinta y lo que la hace tan divisiva.
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Un Guion en la Cuerda Floja: Comedia, Drama y Trauma
Uno de los mayores desafíos de Viva es su intento de fusionar la comedia con el drama más crudo. Hay momentos de humor negro, pero la balanza a menudo se inclina hacia un tono gélido y distante. El guion, en su afán por mostrar el caos emocional de Nora, a veces descuida el desarrollo de los personajes secundarios.
Estos personajes parecen existir únicamente en función de la protagonista. Este universo centrado en Nora, aunque intencional para reflejar su egoísmo, puede generar una sensación de aislamiento para el espectador, dificultando la conexión con el entorno de la historia.
La película insinúa un trauma médico como catalizador del comportamiento de Nora, pero no lo explora con la profundidad necesaria para que el público comprenda plenamente su impacto. Esto deja al espectador con la sensación de que se pierde una pieza clave del rompecabezas.
Las decisiones de Nora parecen más caprichosas que arraigadas en un dolor profundo. El manejo de temas tan delicados como la enfermedad y la mortalidad requiere una sensibilidad que, en ocasiones, la película parece sacrificar en aras de un retrato más confrontativo.
A pesar de estas complejidades, el elenco de Viva es un punto fuerte. Además de Aina Clotet, otros talentos logran dar vida a sus roles. La dirección de Clotet, enfocada en un naturalismo que busca la autenticidad, demuestra un ojo prometedor para el detalle y la capacidad de extraer interpretaciones genuinas.
¿Empatía o Confrontación? El Legado de «Viva»
Al final, Viva se posiciona como una película que no busca la aprobación unánime, sino la reflexión. Su mensaje sobre el miedo a la muerte, la libertad sexual y la caída libre es ambicioso, pero su ejecución genera un debate inevitable.
¿Debe el cine obligarnos a empatizar con personajes tóxicos, o es suficiente con presentarlos tal cual son, sin juicio explícito? La película de Clotet se inclina por lo segundo, dejando que el espectador decida su propia postura ante Nora y sus acciones.
La cinta de Aina Clotet es un buen intento de explorar el lado oscuro del hedonismo y la complejidad de las relaciones modernas. Aunque su intencionalidad es clara, el resultado final será, como bien apunta la crítica, divisivo.
Aquellos que logren conectar con la propuesta de no juzgar a la protagonista encontrarán una obra audaz y provocadora. Sin embargo, para otros, la falta de cuestionamiento hacia el comportamiento de Nora hará que la película se perciba como un relato egoísta. Es una película que se atreve a ser incómoda, y en esa incomodidad reside parte de su valor.
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Viva es, en definitiva, una ópera prima que no deja indiferente. Aina Clotet demuestra una voz autoral con potencial, aunque su propuesta narrativa en esta ocasión invite tanto a la admiración por su audacia como a la frustración por su ambigüedad. Un filme para el debate y la reflexión sobre los límites de la libertad individual y las complejidades del ser humano.









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