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En el marco del esperado NASCAR Mexico City Weekend, el rugir de los motores cedió su lugar al latido cálido de la solidaridad. En una emotiva jornada previa a las competencias, destacados pilotos del automovilismo internacional realizaron una visita muy especial al Hospital Shriners para Niños México, con el objetivo de brindar momentos de alegría, inspiración y cercanía a los pequeños pacientes que enfrentan con valentía diversos desafíos médicos.

Los protagonistas de esta noble iniciativa fueron Daniel Suárez, piloto mexicano de talla internacional en la NASCAR Cup Series; el joven talento Andrés Pérez de Lara; el experimentado Enrique Baca; y la leyenda del automovilismo estadounidense, Kurt Busch, ex campeón de la máxima categoría de NASCAR. La visita fue organizada por The NASCAR Foundation en colaboración con la Fundación OCESA, como parte de su compromiso conjunto por utilizar el poder del entretenimiento y el deporte como herramientas de transformación social.

Un encuentro que alimenta el alma

A su llegada al hospital, los pilotos fueron recibidos por los doctores Mariano González y Felipe Haces, miembros de la dirección médica, así como por Adrián Aguayo, presidente de la junta de gobierno de Shriners México. Los anfitriones agradecieron profundamente la presencia de los corredores y destacaron la importancia de estas actividades para la salud emocional de los niños, quienes encuentran en estos momentos de convivencia una fuente de esperanza y motivación.

Durante el recorrido, los pilotos conocieron de cerca las áreas clave del hospital, como el quirófano, el departamento de órtesis y prótesis, y el centro de estudios biomecánicos. La Mtra. Karla Ornelas, directora de marketing y comunicación, fue la encargada de explicarles la misión y funcionamiento de este centro de atención pediátrica altamente especializado, dedicado a tratar afecciones ortopédicas, quemaduras graves y otras condiciones complejas que afectan a la infancia en México y América Latina.

Más allá de las pistas: el lado humano de NASCAR

Uno de los momentos más significativos del día fue el intercambio simbólico de peluches entre los pilotos y los niños. Por parte de NASCAR, se entregaron osos «Speedy Bear» —símbolo de la NASCAR Foundation— mientras que los pequeños obsequiaron a los corredores los entrañables ositos «Fezzy», ícono de la comunidad Shriners. Este gesto, más allá de su sencillez, se convirtió en un puente emocional entre mundos que rara vez se cruzan, pero que encuentran en la empatía un terreno común.

Los pilotos compartieron mensajes de aliento, firmaron autógrafos, se tomaron fotografías con los pequeños pacientes y conversaron con sus familias y el personal médico. Daniel Suárez, quien ha sido un firme defensor de causas sociales dentro y fuera de la pista, expresó su admiración por la labor del hospital:

“Aquí se vive algo mucho más grande que una carrera. Estos niños son verdaderos campeones. Es un honor poder compartir con ellos aunque sea un momento.”

Por su parte, Kurt Busch subrayó la importancia de recordar que el deporte puede inspirar e impactar vidas de manera profunda, y agradeció la oportunidad de ser parte de una jornada tan significativa.

De la adrenalina a la esperanza: una carrera con propósito

Este encuentro forma parte de una serie de iniciativas impulsadas por The NASCAR Foundation, la rama filantrópica de NASCAR, que busca generar impacto positivo a través de la salud, la educación y el bienestar infantil. En México, esta misión se fortalece gracias a la Fundación OCESA, que trabaja para integrar causas sociales al universo del entretenimiento en vivo y los grandes eventos deportivos.

Lo sucedido en el Hospital Shriners es una muestra palpable de que la verdadera grandeza de los pilotos no solo se mide en kilómetros recorridos, sino también en los gestos de humanidad y empatía que son capaces de ofrecer fuera de las pistas.

Una jornada que deja huella

Con esta visita, el NASCAR Mexico City Weekend dio el banderazo de salida a algo más que una competencia: a un mensaje claro de inclusión, compromiso social y cercanía con quienes más lo necesitan. Los motores pronto volverán a encenderse en la Arena CDMX, pero el recuerdo de este día quedará grabado en los corazones de muchos como una de las carreras más importantes que puede correr el deporte: la carrera por la esperanza.

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