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A simple vista, Formula 1 y NASCAR parecen universos opuestos dentro del automovilismo: monoplazas ultraligeros y aerodinámicos frente a potentes bólidos tipo stock car; circuitos técnicos de alta velocidad frente a óvalos trepidantes de contacto constante. Sin embargo, más allá de sus diferencias, estas dos competiciones de talla internacional tienen más similitudes de las que se podrían imaginar.

Con la llegada de la NASCAR Cup Series al Autódromo Hermanos Rodríguez como parte del NASCAR Mexico City Weekend 2025, este fin de semana se escribe un nuevo capítulo en la historia que conecta ambas categorías. A continuación, te presentamos cinco curiosidades que demuestran cómo NASCAR y Formula 1 comparten más que solo la pasión por la velocidad.


1. Pistas legendarias compartidas: cuando el asfalto es territorio común

Aunque cada serie tiene su propio calendario y formato, existen circuitos emblemáticos que han sido sede de ambas disciplinas, demostrando que la excelencia en el diseño de pistas trasciende las categorías.

El más reciente ejemplo es el Autódromo Hermanos Rodríguez, hogar del Gran Premio de la Ciudad de México de F1 y que ahora recibirá por primera vez a los autos de la NASCAR Cup Series. Pero no es el único: el Indianapolis Motor Speedway, famoso por las 500 millas y por haber albergado el GP de F1 entre 2000 y 2007; el Circuit of the Americas (COTA) en Austin, Texas; el icónico Watkins Glen International en Nueva York, y el técnico Suzuka International Racing Course en Japón, son solo algunos de los trazados que han sido testigos del rugido de ambos mundos del motor.


2. Pilotos que cruzan fronteras: de monoplazas a stock cars y viceversa

La historia del automovilismo está marcada por pilotos intrépidos que han desafiado los límites de las categorías. Nombres legendarios han cruzado de una serie a otra, dejando huella en ambas.

El caso más recordado es Mario Andretti, campeón mundial de F1 en 1978 y figura destacada en NASCAR. Le siguen otros grandes como el mexicano Pedro Rodríguez, el escocés Jim Clark, el británico Innes Ireland, el ruso Daniil Kvyat, el canadiense Jacques Villeneuve, el brasileño Nelson Piquet Jr., el colombiano Juan Pablo Montoya, el estadounidense Scott Speed y el campeón de F1 en 2009, Jenson Button. Más recientemente, el finlandés Kimi Räikkönen también se sumó a esta selecta lista, probando suerte en la NASCAR Cup Series.

Estas transiciones no solo muestran el talento multifacético de los pilotos, sino que también refuerzan la conexión entre ambos campeonatos.


3. Historias que cautivan: los realities de F1 y NASCAR conquistan Netflix

Ambas categorías han trascendido el deporte para convertirse en fenómenos de la cultura pop, gracias a sus exitosas docuseries en plataformas de streaming como Netflix.

La exitosa producción «Drive to Survive» de Formula 1 ha capturado a millones de espectadores mostrando la intensidad y el drama detrás de los garajes y las pistas. Inspirados por ese éxito, NASCAR lanzó «Full Speed», una serie documental que se adentra en la vida de los pilotos durante los Playoffs de la Cup Series. En sus dos temporadas, ha logrado conectar con nuevos públicos, incluyendo a los seguidores del mexicano Daniel Suárez, quien protagoniza momentos clave del programa.

Ambas producciones reflejan cómo el automovilismo moderno ya no solo se vive a través de transmisiones deportivas, sino también mediante narrativas humanas que atrapan al espectador.


4. Neumáticos lisos: el secreto de la velocidad

Tanto en Formula 1 como en NASCAR, la elección del neumático correcto puede definir el resultado de una carrera. Aunque las exigencias técnicas son distintas, ambas categorías comparten el uso de llantas slicks —es decir, sin dibujo— que proporcionan máxima adherencia y eficiencia en pista seca.

Curiosamente, Goodyear —la icónica empresa estadounidense de neumáticos— fue proveedor oficial de Formula 1 durante más de tres décadas (de 1965 a 1998), logrando 368 victorias. Desde 1954, ha sido también el proveedor exclusivo de NASCAR, consolidando su legado como uno de los fabricantes más influyentes en el automovilismo de alto nivel.


5. Estrategias milimétricas: los pits, la clave del triunfo

Detrás de cada victoria hay un equipo calculando al milímetro cada parada en pits. En ambas categorías, los boxes son centros neurálgicos de estrategia, donde la precisión puede ser la diferencia entre el podio y la decepción.

En F1, una parada para cambiar las cuatro llantas toma apenas 2 a 3 segundos, ejecutada con una sincronía quirúrgica. En NASCAR, aunque las detenciones pueden durar alrededor de 12 segundos, incluyen el cambio de neumáticos y el repostaje de combustible, lo que añade un nivel extra de complejidad y riesgo.
Las decisiones sobre cuándo entrar, qué neumáticos montar o cuánta gasolina cargar pueden alterar por completo el desarrollo de la carrera.

Ambas series convierten la estrategia en un espectáculo técnico, donde los ingenieros, jefes de equipo y mecánicos son tan protagonistas como los pilotos.


Una pasión común que rompe barreras

A pesar de sus diferencias culturales, técnicas y geográficas, Formula 1 y NASCAR comparten un mismo espíritu: la búsqueda de la excelencia en la pista y la emoción de competir al límite. La presencia de la NASCAR Cup Series este 13, 14 y 15 de junio en el Autódromo Hermanos Rodríguez y el regreso de la Formula 1 en octubre al mismo escenario, consolidan a la Ciudad de México como uno de los puntos clave del automovilismo global.

Velocidad, estrategia, tecnología y espectáculo: ingredientes compartidos que convierten a estas dos categorías en referentes del deporte motor mundial.

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